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Por qué los aislantes reflexivos están sustituyendo a los tradicionales

Actualmente existe una gran diversidad de productos que son utilizados para el aislamiento térmico de edificios. Los más novedosos son los sistemas de aislamiento termo-acústico reflectivos, que están compuestos por un conjunto de capas de diferentes materiales, como plástico o aluminio, y cuentan además con una cámara de aire que refuerza la resistencia térmica de los mismos.

Un antes y un después de los aislantes reflectivos:

Los nuevos materiales van dejando de lado a los productos que se han utilizado tradicionalmente para efectuar los aislamientos en obra, como lana de roca o vidrio, placas de extrusión, polietileno expandido, o espuma de poliuretano. El sector de la construcción en el norte y centro de Europa, con estándares muy altos de eficiencia energética, cada vez los usa más el aislamiento reflectivo en combinación con los tradicionales para alcanzar el consumo casi nulo (Passivhaus).

Ventajas de los aislantes reflexivos:

Algunas de sus ventajas más relevantes son las siguientes:

  • – Un aislante termo-acústico reflexivo es un producto innovador que ocupa muy poco espacio, sobre todo en comparación a los aislantes tradicionales. Esto implica que su instalación es mucho más cómoda y sencilla, y además la superficie habitable no se ve prácticamente reducida.
  • – Aunque los nuevos aislantes tienen un espesor menor, cuentan con un mayor poder de resistencia térmica. Son muy potentes y eficaces, siendo capaces de mantener una temperatura estable tanto en invierno como en verano.
  • – Su composición garantiza la no aparición de hongos o bacterias, no produce irritaciones o alergias en la piel, y en consecuencia no afecta perjudicialmente a la salud.
  • – Es un producto muy duradero que no pierde su eficacia con el paso del tiempo, siendo capaz de mantener todas las propiedades y características que lo diferencian de los aislantes tradicionales en buen estado.

Muchos de los aislantes térmicos tradicionales aíslan frenando el frío o el calor, pero si son expuestos durante mucho tiempo al final existe la posibilidad de que se saturen y la energía acabe siendo transferida, lo cual se minimiza con la reflexión.

Destacar también que a diferencia de los reflexivos, su instalación es más compleja y requiere más esfuerzo, ya que tienen un gran grosor y ocupan mucho más espacio. Esto es especialmente importante cuando hablamos de bloques de pisos o grandes construcciones. El almacenamiento y traslado de muchos metros cuadrados, por ejemplo de lana de roca, suponen un problema añadido que no tienen los rollos de reflexivo.

No obstante, los aislamientos tradicionales siguen teniendo utilidad tanto para refuerzo del aislamiento (combinando con otros) como para aplicaciones específicas. Por eso recomendamos a arquitectos y aparejadores informarse a fondo antes de la realización de esta parte del proyecto para saber con seguridad qué es lo óptimo.

Si quieres saber más te invitamos a seguir aprendiendo sobre las diferencias entre materiales aislantes y sus aplicaciones. Descubre más ventajas aquí.